Mártir del siglo IV, a quien arrancaron los ojos durante su martirio. Es patrona de los pobres, los ciegos, de los niños enfermos y de las ciudades de Siracusa y Venecia.
Ver másEn la península de Sulcis, en Cerdeña, san Antioco, mártir (c. s. IV).
En Cambrai, de Austrasia, san Auberto, obispo (c. 670).
En Fermo, del Piceno, en Italia, beato Antonio Grassi, presbítero de la Congregación del Oratorio, varón humilde y pacífico, que con su ejemplo impulsó a los hermanos a observar la Regla.
En Nápoles, de la Campania, beato Juan (Francisco) Marinoni (o Marinonio), presbítero de la Orden de Clérigos Regulares, vulgo Teatinos, el cual, junto con san Cayetano, se entregó a la reforma del clero y a la salvación de las almas, e instituyó un Monte de Piedad para ayudar a los pobres.
En Porto Romano, san Aristón, mártir hacia el siglo IV.
En Neustria septentrional, san Judoco, presbítero y eremita, quien, siendo hijo de Jutael, rey de Armórica, y hermano de san Judicael, para no ser obligado a suceder a su padre abandonó la patria y se dedicó a la vida eremítica (c. 669).
En Estrasburgo, de Burgundia (hoy Alsacia), santa Otilia, virgen y primera abadesa del monasterio de Hohenburg, fundado por el duque Aldarico, su padre (s. VII).